riego-automatizado

Cuando los aspersores emergentes de plástico en tu jardín llevan ya un tiempo funcionando, pueden llegar a trabarse en su posición por encima del nivel de la tierra, y quedar expuestos cualquier daño que pudiera causarles una cortadora de césped.  Si la cabeza de uno de tus aspersores llegará a romperse, la fuga de agua resultante significaría tanto un daño considerable a tu césped como un gasto innecesario en la factura del agua potable de tu casa. Reemplazar un aspersor emergente dañado es muy sencillo

1) Corta la raíz del césped que rodea la cabeza del aspersor, abriendo un círculo de unos 8 cm de radio; puedes usar un cuchillo con sierra o una pala de jardinería que tenga la punta afilada.  (Ten cuidado de no cavar muy profundo en la tierra para no perforar la instalación de agua.)  Toma en consideración que si tu aspersor tiene una altura de 15 cm o más, hay una buena posibilidad de que la toma de agua esté directamente en un costado de su posición bajo tierra, así que deberás ser muy cuidadoso para no cortarla mientras trabajas.

2) Levanta un poco la tierra fuera del círculo que recortaste, y coloca cuidadosamente el césped extraído a un lado para volver a colocarlo más tarde.

3) Palea la tierra que rodea tu aspersor hacia afuera; apílala en un lugar cercano porque la necesitarás para rellenar el hoyo más tarde. Deberás cavar hasta una profundidad de unos 15 o 20 centímetros, con cuidado de no perforar la toma de agua que se conecta a la base del aspersor.

4) Una vez que has despejado la tierra hasta el nivel del acople (un pequeño tubo vertical o giratorio que conecta el aspersor con la toma de agua), desatornilla el cuerpo del antiguo aspersor y retíralo de la tierra.  Ten cuidado de no permitir que la tierra se introduzca en el acople (puedes cubrirlo con un trozo de tela.  El acople puede desprenderse de la toma de agua pero permanecer unido al aspersor; en ese caso intenta desatornillarlo con cuidado, cuidando de no dañar los mecanismos que unen ambos extremos del tubo con la toma de agua y el aspersor (es decir, sus entradas roscadas de tubería), respectivamente. Si el acople está unido muy firmemente al aspersor, puedes usar un cuchillo para introducirlo en el borde entre ambos, y aplicar sólo un poco de presión hasta que logres separar ambas partes.

5) Lleva el cuerpo de tu aspersor antiguo a la tienda donde lo compraste, y reemplázalo por otro con las mismas medidas.  Lo mejor es comprar la misma marca y modelo que en la ocasión anterior, pero si ya no está disponible debes elegir un cuerpo de aspersor que coincida en estas dos características con el anterior:  (1) entrada hembra del mismo diámetro en el fondo, y (2) misma longitud total.  Si no te fijas en la longitud adecuada, el nuevo aspersor puede sobresalir de tu césped después de instalarlo.  Otro punto a considerar es que tal vez prefieras comprar un aspersor que en lugar de traer ensamblada la boquilla de riego tenga una tapa temporal de plástico (por lo regular de color naranja), que resultará más fácil de enjuagar una vez terminada la instalación.

6) Envuelve con cinta de sellado (o cinta de plomero, la puedes encontrar en cualquier tienda de herramientas o mantenimiento del hogar) el borde de la entrada macho roscada del acople que se insertará en el aspersor. Atornilla el acople en el cuerpo del aspersor hasta que esté tan ajustado como tu mano pueda lograrlo.

7) Pon en funcionamiento el aspersor sólo un momento para expulsar cualquier rastro de polvo o tierra que pueda haberse introducido en la toma de agua o el acople.

8) Una vez apagado el aspersor, elévalo por encima de la tierra usando el arillo de la tapa de plástico y subiendo el acople; desatornilla la tapa de plástico (ya que cumplió su labor de simplificar el flujo de agua para enjuagar el aspersor), y coloca la boquilla de riego en su lugar.

9) Ajusta la orientación de la boquilla para que el agua se proyecte justo a los lugares del jardín que esperas cubrir con ese aspersor.

10) Rellena el orificio cavado con la tierra, aplanándola contra el cuerpo del aspersor para cubrirlo y vuelve a colocar el pasto con sus raíces sobre la tierra escarbada, y presiónalo en la posición que ocupaba antes, rodeando la cabeza del aspersor.